¡El diagnóstico autoinmune no lo cambia todo, el enfoque sí!
Cuando te diagnostican una enfermedad autoinmune, lo primero que te explican es que “tu cuerpo se está atacando a sí mismo”. Te hablan de anticuerpos, de “soldaditos” que no reconocen lo bueno y lo confunden como “enemigo”. Te dicen que tu sistema inmunológico perdió la capacidad de distinguir entre lo que debe proteger y lo que debe combatir.
Frente a ello, lo primero que sale a flote es una interpretación emocional inevitable que da como resultado aniquilador las siguientes conclusiones: “Entonces, mi cuerpo no me reconoce. Me estoy atacando. Hay algo en mí que no se soporta así mismo”.
Existe una autopercepción de estar defectuosa.
Esa fue mi primera lectura. Pensé que, de alguna manera, ni yo misma me soportaba.
Pero después de más de tres años con un diagnóstico certero, puedo decir algo con bastante claridad: no hay nada más equivocado que ver tu cuerpo como defectuoso o como traidor.
Mi cuerpo no me odia. Mi cuerpo no está fallando y mucho menos por desprecio.
Y tampoco está “confundido”. Por el contrario, hoy entiendo que mi cuerpo quiere salvarme, quiere hablar…
He interactuado con muchos médicos – hoy, más abajo les comparto el dato de mis médicos de cabecera, así seguiré compartiendo fuentes conforme este Jueves Inmunológico vaya tomando más forma y alcance— en esta interrelación han salidos conversaciones muy interesantes sobre cómo ver la autoinmunidad no como un defecto sistémico, sino como algo mucho más poderoso: “un cuerpo sabio que está intentando salvarse”.
Literal, nuestro cuerpo sobreactuando, exagerando la defensa; pero con la más noble y loable intención de alertarte, de protegerte.
En mi caso, la inflamación, la urticaria, el dolor, la rigidez, no eran mensajes de odio. Sino de urgencia. Mi cuerpo me estuvo mandando señales, advertencias y luego gritos.
Ver la enfermedad autoinmune como un defecto es un error estratégico. Verla como un mensaje cambia completamente el marco. Primero porque te reconcilias con lo más vulnerable “la enfermedad en sí misma” y tu cuerpo como comunicador sabio.
Hay una gran diferencia comunicativa de pensar en “estoy rota o defectuosa”, respecto de creer “algo necesita ser atendido” en mí. El cuerpo insiste cuando no lo escuchas, así que – si recientemente fuiste diagnosticado con cualquier enfermedad. Es mejor revisar este enfoque. De todas maneras, suma.
Lo he visto en mí y en mamá, en cómo evoluciona la forma en cómo transitas. Y esa diferencia no es menor. Es el punto de inflexión entre pelearte contigo misma o empezar a escucharte.
Tu cuerpo no es tu adversario. Es el único socio que estará contigo toda la vida. Conviene cambiar el enfoque antes de seguir litigando contra él.
En la próxima entrada, les contaré cómo mi cuerpo me ayudó a llegar al diagnóstico.
Médicos de cabecera:
Dermatología: Beltrán Grados, Gustavo – Clínica Anglo Americana
Reumatología: Nolte Cárdenas, Beatriz Cecilia – Clínica Anglo Americana
Free Workshop
Después de todo, si la vida te da limones, toca hacer una limonada.
Como es el caso de nuestra querida Selena Gómez:
“Tengo artritis en los dedos, y eso es consecuencia del lupus. Recuerdo que antes de estar con la medicación adecuada, traté de abrir una botella de agua y me dolía muchísimo.”
Selena tiene su marca cosmética: Rare Beauty
“De alguna forma hicimos que los productos fueran fáciles de abrir y después nos dimos cuenta de que tenían que ser así. Entonces empezamos a diseñar cada producto pensando en cualquier persona con problemas de destreza”.
